Comenzaste por dejarme aquí
En el mismo sillón donde dormía el gato
El mismo lleno de pulgas y termitas
Y aquella pata izquierda a punto de romperse
La sospecha se hizo más grande en fin de semana
Cuando me acercabas un poco de agua para sobrevivir
No para refrescarme ni hacer a un lado el cansancio
Solo la suficiente para sobrevivir
Y las tardes se marchaban mirando el suelo
Con ilusión de recoger alguna pequeña migaja
Algún rastro que tirabas de este amor al caminar
Pero era inútil
Un domingo, cuando te sientes fuerte
Te tome del brazo y te dije al oído
“repárteme por inventario”
Será más sencillo para ambos
Las piernas y los brazos podrían ir en el sótano
De cualquier modo ahí va todo lo inútil
Mis ojos y mi boca en el desván
Ahí circula un poco de esperanza para los vejestorios
Te pediría mis manos y mi lengua en un lugar más seguro
Quizá un baúl en la mesa de dormir
Incluso en la nevera para saberlas quietas
No tomes riesgos de caricias ni palabras
Tantos susurros que mis orejas guardan
Aquellas ya no tienen importancia
De cualquier modo no escuchare palabra alguna de ti
No ninguna que me devuelva la esperanza
Bajo la almohada podrías guardar mi memoria
Se muy bien que no eres de plástico, ni de piedra
-aunque lo parescas-
Y en algún momento tendrás que visitarla
Y de algún modo la sonrisa brincara en tu rostro
Lo demás repártelo como quieras, donde puedas
En cualquier espacio de este, antes llamado, hogar
Mi cabello, mis pies, y el gusto por amarte
Acomodalos en el sillón o donde te plasca
Que lo único que sobrevive a tan altos menesteres
Es lo único que “solo tú” has logrado saber encender
Mi alma, voz, y corazón
Los llevas colgados de tu cuello amor.